Más de cinco mil personas disfrutaron de casi dos semanas de actividades culturales, recreativas, deportivas y tradicionales que llenaron de vida, color y orgullo las calles del municipio.
Villa de Pozos vivió una de sus celebraciones más emblemáticas con el éxito del Segundo Festival del Día de Muertos, que durante casi dos semanas reunió a más de cinco mil personas en torno a la cultura, las tradiciones y el orgullo de nuestras raíces, a través de una amplia cartelera de actividades que llevó la magia de esta fecha a distintos puntos del municipio y brindó momentos de convivencia y esparcimiento para las familias.
Del 22 de octubre al 1 de noviembre, el Gobierno Municipal preparó una programación especial que incluyó la presentación del mural Xantolo, elaborado por jóvenes artistas locales; la inauguración del Altar Monumental en honor al doctor Francisco de Asís Castro, en la Biblioteca Municipal, así como el Pabellón Magia y Tradición, espacio que además de ofrecer productos típicos de la temporada impulsó el talento y la economía de los emprendedores locales.
Uno de los grandes atractivos fue acercar a las familias otras expresiones de esta celebración mexicana, como el Xantolo de la Huasteca Potosina, con la presentación de la Comparsa Los Huehues, de Escuatitla, San Martín Chalchicuautla, que llenó de música, color y tradición las calles de Santa Rita, Santa Bárbara, Plaza Las Águilas y Ciudad Satélite.
A la par, quienes disfrutan del misterio y la adrenalina participaron en el Recorrido de Leyendas por el Panteón Municipal y la experiencia paranormal Tras las Puertas del Rastro, mientras que niñas, niños y jóvenes demostraron su creatividad en el Tercer Festival de las Calaveras de Santa Rita y el Concurso de Cortometrajes de Mitos y Leyendas.
Con este festival, el Gobierno Municipal refrenda su compromiso de mantener vivas las tradiciones que dan identidad a Villa de Pozos, fortalecer el arraigo cultural y transmitir a las nuevas generaciones el significado de una de las celebraciones más importantes de México, donde la música, las ofrendas, los colores y los recuerdos se convierten en un homenaje a quienes se adelantaron en el camino, porque mientras su memoria permanezca en nuestros corazones, nuestras tradiciones seguirán más vivas que nunca.
