La presidenta planteó informar a niñas, niños y adolescentes sobre los efectos del uso excesivo de pantallas en el aprendizaje, comportamiento y convivencia, sin limitar el debate únicamente a prohibiciones.
La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo consideró indispensable continuar la discusión sobre una posible regulación de las plataformas digitales y redes sociales, particularmente por el impacto que su uso excesivo puede tener entre niñas, niños y adolescentes.
Durante su conferencia matutina en Palacio Nacional, la mandataria señaló que el debate debe involucrar no solamente al Gobierno federal, sino también a docentes, madres, padres de familia y estudiantes para determinar de qué manera pueden utilizarse las tecnologías dentro y fuera de las aulas.
Sheinbaum aclaró que el objetivo no debe limitarse a prohibir el uso de dispositivos o plataformas, sino proporcionar información para que los menores conozcan las consecuencias que puede generar un consumo excesivo de contenidos digitales en su desarrollo, aprendizaje y comportamiento.
Entre las propuestas que se analizan se encuentra abordar cada lunes el denominado “ABC de las emociones” en las escuelas. La estrategia estaría dirigida principalmente a estudiantes de tercer grado de secundaria y de Educación Media Superior, con espacios para hablar sobre emociones, bienestar y el impacto del entorno digital.
El secretario de Educación Pública, Mario Delgado, explicó que el avance tecnológico representa diferentes desafíos para los docentes, entre ellos mantener la atención de los estudiantes, enfrentar la inmediatez de los contenidos digitales, atender conflictos originados en redes sociales como el ciberacoso e incorporar las herramientas tecnológicas con objetivos pedagógicos.
Ante esta situación, la SEP buscará fortalecer las habilidades de lectura y escritura como una alternativa para equilibrar el tiempo frente a las pantallas y recuperar capacidades como la concentración, la atención y la reflexión entre los estudiantes.
Especialistas en educación señalaron que el uso constante de tecnologías ha modificado los procesos de aprendizaje y favorecido una atención distribuida entre múltiples estímulos. Por ello, plantearon recuperar espacios para el pensamiento crítico, la reflexión profunda, la convivencia y el cuidado dentro de las comunidades escolares.
Las autoridades educativas reconocieron que las pantallas también pueden funcionar como herramientas de aprendizaje cuando se utilizan con objetivos didácticos y acompañamiento adecuado. Por ello, plantearon una responsabilidad compartida entre estudiantes, familias, docentes y escuelas para promover una relación más crítica, equilibrada y responsable con la tecnología.
