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Las masacres en la era AMLO

Nov 19, 2019

El 1 de diciembre de 2018, Andrés Manuel López Obrador se encontró con un México roto: con 40 mil muertos anuales y casi 50 mil desaparecidos. La promesa de pacificar al país y cambiar balazos por abrazos le ayudó a ganar las elecciones presidenciales. Pero la realidad rima peor y la violencia alcanza cifras históricas

“Los cárteles de la droga controlan grandes tramos de territorio mexicano y la Ciudad de México con mucha frecuencia se ve abrumada por el poder de fuego y el dinero” proveniente del crimen. Así arranca un duro editorial titulado “La Cartelización de México“, publicado en el sitio en línea del diario estadounidense The Wall Street Journal y donde califica de “rendición” la estrategia antinarco del Presidente Andrés Manuel López Obrador.

El 1 de diciembre de 2018, Andrés Manuel López Obrador se encontró con un México roto: con 40 mil muertos anuales y casi 50 mil desaparecidos. La promesa de pacificar al país y cambiar balazos por abrazos le ayudó a ganar las elecciones presidenciales. Pero la realidad rima peor y la violencia alcanza cifras históricas.

Con más de 100 muertos diarios, México vive uno de los episodios más violentos de la historia, situación que el mandatario mexicano atribuye a la descomposición social heredada de gobiernos anteriores.

Sus primeros 11 meses, sin embargo, han sido un rosario de desaciertos sobre un asunto que mantiene bajo el terror a zonas del país.

La ofensiva militarizada de México contra los cárteles comenzó en 2006 con el expresidente Felipe Calderón, y continuó con su sucesor, Enrique Peña Nieto.

López Obrador, de centroizquierda, rechazó este enfoque. En su lugar creó la Guardia Nacional y dijo que la forma de combatir la delincuencia en el país era con programas de trabajo y oportunidades para los jóvenes.

Y se aferró a su posición tras la masacre de los Lebarón, rechazando los pedidos de Trump, entre otros, para enfrentarse a la organizaciones delictivas.

Declaramos la guerra y no funcionó”, dijo López Obrador el martes refiriéndose a la política de sus predecesores. “Esa no es una opción”.

Ni siquiera dio marcha atrás cuando el cártel de Sinaloa humilló al ejército el 17 de octubre, cuando los soldados se vieron obligados a dejar libre al hijo del narcotraficante Joaquín “El Chapo” Guzmán para evitar un mayor derramamiento de sangre luego de que pistoleros de la banda lanzaron un contraataque en la ciudad de Culiacán.

Según los analistas, los cárteles recibieron entonces el mensaje de que pueden enfrentarse a las autoridades. Tras el incidente de Culiacán, un oficial en la ciudad fronteriza de Nogales, en Sonora, reportó que la policía detuvo un auto lleno de sospechosos armados que dijeron a los agentes que retrocediesen o harían “lo que hicieron en Culiacán”.

El exfiscal antidroga Samuel González señaló que “tarde o temprano va a haber un ajuste en la estrategia de seguridad del gobierno”.

No es que el gobierno haya declarado la guerra al crimen organizado, sino que los narcotraficantes han declarado la guerra al Estado”, añadió González. “Y ante esta situación, el gobierno tiene que responder con proporcionalidad en el uso de la fuerza y en legítima defensa”.

Aunque el presidente se mantiene firme, respaldado por un alto índice de aprobación en las encuestas, los ataques violentos siguen sucediéndose.

Las cinco entidades que registran en 2019 las tasa más altas de homicidios dolosos son Colima con 63.40 carpetas por dicho delito, por cada cien mil personas; le sigue Baja California con una tasa de 55.33 casos; en tercer sitio se ubica Chihuahua con un registro de 43.42; en cuarto Morelos con 33.77, mientras que al quinto puesto llega Guanajuato con una tasa de 32.52 homicidios.

Respecto a los feminicidios el primer sitio en incidencia lo registra Veracruz con una tasa de 3.21 denuncias por cada cien mil mujeres, seguido de Morelos con 2.59; Sinaloa con 2.03; Nuevo León con 1.92; y Sonora en quinto puesto con una tasa de 1.83 feminicidios por cada cien mil mujeres.