Alex Grasso y Natalia Silva chocarán el sábado 10 de Mayo en la cartelera principal de UFC 315, en un duelo cuya vencedora quedará en una posición de privilegio para convertirse en futura retadora del peso mosca. Ambas contendientes comparten la predilección por el juego de pie aunque sus estilos de golpeo difieren en aspectos puntuales. Mira un pequeño repaso de sus estilos previo a la pelea:
Ambas strikers sueltan manos al rostro pero el peso y el objetivo de esas combinaciones es diferente. Natalia trabaja generalmente con un jab veloz que sale en serie de dos o tres impactos o en ráfagas de jab-recto cuyo fin no es precisamente noquear, sino mantener distancia y generar espacio.
En cambio, el boxeo de Alexa lleva las peores intenciones: la mexicana suelta golpes desde las dos guardias en distancia larga, media y corta con potencia para forzar el retroceso de la oponente y con poder suficiente para mandar a la lona, como hizo contra Valentina Shevchenko en Noche UFC en 2023.
El pateo es el arte predilecto de Natalia. La brasileña fluye con combinaciones de hachazos de todo tipo: giratorias, frontales, circulares tanto en avance como en retroceso y con ambas piernas, en una coreografía estéticamente bella y efectiva. Las patadas pueden salir en combinaciones exclusivas de pateo o como cierre de una ráfaga de .
En el esquema de Alexa, el pateo no tiene tanto protagonismo comparado con el de Natalia, aunque el castigo a la pierna adelantada y a la cabeza es parte del juego de la striker mexicana para minar movilidad, acumular daño y preparar aperturas para los golpes de puños.
Natalia directamente pareciera menospreciar el control del octágono. La brasileña se siente cómoda en los espacios reducidos y en vez de invertir energía en dominar la presión y el ritmo, se enfoca en moverse constantemente y en orquestar contraataques feroces. Si bien es peligrosa cuando decide tomar las riendas de los intercambios y avanzar, la brasileña pelea con especial comodidad en espacios reducidos.
