El gobierno de Claudia Sheinbaum enfrenta dos nuevos conflictos con Estados Unidos tras una breve victoria en la guerra arancelaria impulsada por Donald Trump. El 10 de abril, el exmandatario acusó a México de “robar el agua” a los agricultores de Texas y advirtió que habría represalias, como tarifas o sanciones, si no se resolvía el tema.
Cuatro días después, el Departamento de Comercio de EE.UU. anunció, sin previo aviso al Ejecutivo mexicano, la cancelación del acuerdo que regulaba el precio del jitomate mexicano. A partir del 14 de julio, estos productos enfrentarán un arancel de casi 21%, abriendo un nuevo frente comercial en plena campaña electoral estadounidense.
Ambos episodios reavivan la tensión en la relación bilateral y colocan a México en el centro del discurso de Trump, mientras el gobierno mexicano busca contener el impacto económico y mantener el diálogo con su principal socio comercial.
