Se aventuraba imposible imaginar hace un mes un rendimiento tan soberbio. Unos resultados tan monumentales y, también, un fútbol tan brillante. Porque el Girona hace bueno el deseo de ganar jugando bien. Arrolló al Getafe, bailó al Sevilla en el Pizjuán, desarboló al Granada en Los Cármenes, aplastó al Mallorca… Y como colofón, para convertirse en líder único, remontó dándole en la segunda mitad un soberano repaso al Villarreal.

Con once anotadores distintos, máximo goleador de la categoría con 18 goles, y un futbol tan atrevido como brillante y efectivo, el Girona disfruta de un liderato histórico en un inicio de temporada de leyenda. Es el cuarto club catalán en liderar el campeonato después de Barça, Espanyol y Sabadell y sueña despierto con completar otro curso para la historia.

¿Un nuevo Leicester? Demasiado pronto para soñar con esa machada… Pero a la espera de recibir al Real Madrid el sábado en Montilivi, su euforia es tan lógica como merecida. Ya nadie puede hablar de casualidad…