“La tasa de desempleo se eleva desde finales de 2022, a medida que la economía pierde fuerza, y alcanza un máximo en 2023 ante la pérdida de empleos generada por la recesión. El ingreso de las familias sufre un golpe doble, uno por la reducción del poder de compra generado por la inflación y otro por la pérdida de empleos”, destacó Coutiño.
Para la agencia, la recesión en México terminará en el primer trimestre de 2024, casi en sincronía con la economía de Estados Unidos, pero será hasta 2025 cuando habrá una notoria recuperación.
“En este escenario, la economía mexicana reproduce las características típicas reportadas en episodios de crisis del pasado. En este sentido, el país enfrenta un choque real y uno financiero”, agregó el directivo.
En el primer caso, puntualizó, la economía recibirá dos impactos negativos: uno externo generado por la caída de la demanda global, en particular por la contracción del mercado estadounidense, y el otro interno, producido por el debilitamiento de la demanda ante los movimientos en la tasa de interés.
En el segundo caso, la economía será afectada por la “tradicional” reacción de las variables financieras y precios, como variaciones en el tipo de cambio, salidas de capital o una mayor aversión al riesgo