La última de ellas fue elegir a Jermell Charlo (35-1-1, 19 KO’s) para defender su título de campeón indiscutible de peso supermediano el 30 de septiembre en Las Vegas, Nevada.
Con su decisión desechó la multimillonaria oferta del promotor Sampson Lewkowicz para enfrentar al mexicoestadounidense David Benavidez (27-0-0, 23 KO’s), un doble excampeón mundial de las 168 libras que permanece invicto y lucía como el candidato lógico para retarle por sus cuatro cinturones si finalmente no se daba la contienda revancha contra Dmitry Bivol, el hombre que le derrotó en mayo de 2022 en 175 libras.
Nuevamente Canelo, y su equipo de trabajo, negaron al público la pelea que quieren ver. Firmaron un lucrativo acuerdo de más de $100 millones con Premier Boxing Champions por tres peleas, la primera contra Charlo, y nada asegura que enfrentará a Benavidez a continuación, aunque haya abierto la puerta a un combate recientemente.
Ya la maquinaria promocional está en marcha. No cabe duda de que suena atractivo que dos campeones indiscutibles se junten en un ring para dirimir quién es el mejor.
Lo que desentona es que entre uno y otro protagonista exista un abismo de dos divisiones, lo que es lo mismo, 14 libras de diferencia. Estrategia que no es nueva para él. Ya lo había hecho a Amir Khan (34-6-0, 21 KO’s), un peso superligero que se había inflado para pelear en 147 libras y tuvo que llegar al límite superwelter para obtener su mejor día de pago (en mayo de 2016) a riesgo de su vida.
Ahora bien, Jermell Charlo compite en 154 libras y dará el salto a 168. Cualquier semejanza no es pura coincidencia. Adicionale que el menor de los mellizos Charlo subirá al cuadrilátero con 17 meses de oxido. Su último combate fue el 14 de mayo de 2022.
Podrá ser más alto que Canelo (6’0″/1.83 metros x 5’8″/1.73), pero está acostumbrado a lidiar con la pegada de los pesos superwelter, división en la que ha permanecido 12 años. No contra el golpeo del mexicano que dio el brinco a supermediano en diciembre de 2018 y que ha efectuado, además, dos combates como semipesado (175 libras).
Si fuera tan sencillo probablemente veríamos a Sebastián ‘La Torre Infernal’, que pelea en 154 libras, subiendo y bajando de categoría a placer gracias a su estatura de 6′ 5½″ /1.97.
Charlo tiene anatomía para aumentar de peso, pero estará en franca desventaja. Lo sabe él, lo sabe Canelo, lo sabe Reynoso y probablemente lo sepa la mayoría de los aficionados. Y esto, en vez de ayudar al Canelo, perjudica su negocio y brinda las armas para que, cualquiera que sea el resultado, sea criticado duramente. Es evidente, que a esta altura de su carrera, Canelo no ha aprendido la lección. Y aunque cuente con millones de dólares en su cuenta bancaria, muchos cuestionarán su puesto en la exclusiva mesa donde solo se sientan los más grandes campeones mexicanos.
