En lo que respecta al IMSS, no proporcionó a la ASF evidencia documental para comprobar la aplicación de penalizaciones a proveedores que no brindaron mantenimiento a 194 equipos, entre ventiladores, monitores de signos vitales, carros rojos para reanimación y ultrasonidos digitales.
Además, firmó contratos de mantenimiento de equipos que no contaban con cláusulas de aplicación de penas en caso de incumplimiento, lo que generó que los proveedores no tuvieran sanciones por el retraso en la prestación de sus servicios.
Asimismo, la ASF detectó que la Sedena autorizo ocho contratos para equipar un hospital sin considerar el tiempo que se emplearía para su remodelación, lo que provocó que los bienes comprados permanecieran ociosos entre seis y 10 meses. La dependencia militar también compró equipo médico a sobreprecio.
La Semar compró insumos médicos a sobreprecio, y es que, aunque sometió las compras a concurso, las empresas ganadoras le vendieron bienes que a su vez compraron a otras compañías que habían participado en dichos procedimientos y habían perdido por cotizar a precios superiores.
Finalmente, en lo que respecta a las primeras adquisiciones de vacunas contra SARS-CoV-2, la Secretaría de Salud no contó con información completa sobre el total de vacunas recibidas.