Lo positivo y negativo de la posible llegada de la escudería Andretti Global a la Fórmula 1
Oct 17, 2023
La posible llegada de la escudería Andretti Global a la F1 tiene diversos factores a tomar en cuenta. ¿Qué es lo bueno y lo malo de que se convierta en el equipo número 11?
El deseo del expiloto estadounidense Michael Andretti de tener un equipo en Fórmula 1 recibió el respaldo de la Federación Internacional del Automóvil a principios de octubre y aunque la dirigencia del Gran Circo dijo que continuaría con el proceso, algunos involucrados de inmediato alzaron la voz en contra de esa posibilidad.
La escuadra norteamericana, que tendría el respaldo de Cadillac, no se uniría a la parrilla sino hasta 2025 o incluso en 2026, cuando haya un nuevo gran cambio en el reglamento, que incluye la modificación en los motores, una materia en la que también debe avanzar el grupo aspirante tras fallar la opción de Alpine-Renault.
Sin embargo, entre la polémica al interior del paddock y las previsiones de futuro, hay aspectos a analizar sobre lo positivo que significaría una undécima fábrica, pero también lo negativo que representaría crecer la grilla hasta 22 monoplazas para una F1 que cada vez genera mayor interés en distintas partes del mundo.
Con esta situación en la mira, hay algunos puntos a favor y en contra para el aterrizaje de Andretti y compañía.
Más plazas para los pilotos
La aparición de una nueva escudería significaría contar con un par de nuevos carros y, por lo tanto, dos conductores para manejarlos que hoy están como reservas o en seriales distintos alrededor del planeta o incluso en categorías de desarrollo con la ilusión de cumplir el sueño de unirse a esta élite.
En épocas recientes, protagonistas como el francés Esteban Ocon, el australiano Daniel Ricciardo o el alemán Mick Schumacher han pasado algún tiempo sentados al lado de directivos y no en el cockpit, una confirmación que no hay plazas suficientes para todos los aspirantes. El último ejemplo es el del neozelandés Liam Lawson, que ha impresionado en cinco Grandes Premios con AlphaTauri, pero no tendrá lugar para 2024 porque en su garaje ya fueron confirmados el japonés Yuki Tsunoda y el propio Honey Badger.
En una situación parecida, sin acceso a la competencia de forma habitual están el ruso-israelí Robert Shwartzman (Ferrari) y el brasileño Felipe Drugovich (Aston Martin), mientras que el neerlandés Nyck de Vries fue desplazado tras sólo 11 carreras y en F2 ya levantan la mano el francés Théo Pourchaire, el danés Frederik Vesti, el japonés Ayumu Iwasa y el australiano Jack Doohan.
Es habitual decir que los 20 mejores volantes del mundo componen esta parrilla, aunque no siempre es verdad por aspectos relacionados con patrocinadores o el respaldo económico con el que cuentan, pero al menos dos autos más significarían que otros dos talentos podrían demostrar su valía cada 15 días en pistas legendarias.
Ampliar el mercado estadounidense
Con la llegada en 2017 de un dueño estadounidense, Liberty Media a la F1 y el auge que ha tenido en el país la serie televisiva de Drive to Survive, un gran mercado se abrió para esta disciplina, después de parecer alejado por varias décadas, lo que la ha potenciado en el aspecto comercial.
Con Haas, nacida en 2016, como la única escudería norteamericana actualmente en el campeonato, la posibilidad de un nombre como Andretti detrás del proyecto provocaría que los aficionados locales tuvieran mayores incentivos para acercarse a esta área del automovilismo, por encima de ofertas locales como Nascar o Indy.
La expansión del Gran Circo hacia ese territorio ya se nota con tres fechas programadas en este calendario, la mayor cantidad para cualquier anfitrión porque el serial ya pasó por Miami y tiene citas en las próximas semanas en Austin, su casa habitual, y luego en Las Vegas, en un evento esperado por propios y extraños.
En el aspecto deportivo también ha habido noticias, con la presencia del piloto novato Logan Sargeant, quien vive su primera campaña en la categoría como parte de Williams, aunque todavía no consigue algún punto y su continuidad está en riesgo de cara al 2024 por esa falta de resultados; se trata del primero de esa nacionalidad en correr desde Alexander Rossi en 2015.
La nueva integrante incrementaría la presencia norteamericana en el paddock (incluso con algún conductor) para continuar con la progresiva rotación desde una mayoría europea histórica hasta acercarse a la tierra de los propietarios.
Lo malo
Rompe con la estabilidad
A lo largo de la historia, la Fórmula 1 ha variado en la cantidad de participantes, desde la presencia de vehículos privados hasta la quiebra de otros integrantes a finales del siglo anterior y principios de éste; no obstante, desde 2017, tras la salida de Manor Racing el número de escuadras en pista se quedó en 10.
Aunque esa estabilidad no ha significado inmovilidad porque Force India se declaró en bancarrota en 2018 y ahora es Aston Martin, mientras que Renault cambió de nombre a Alpine, Toro Rosso se convirtió en AlphaTauri y Sauber se volvió Alfa Romeo, aunque recuperará su denominación para 2024, antes de ser Audi en 2026.
Sin embargo, esa cifra de diez ha permitido que los aficionados sepan que la situación no cambiará en cada carrera, pero sobre todo ha establecido un balance en las finanzas y la repartición de las ganancias en la competencia más importante del automovilismo a nivel mundial y es por esta razón que algunos se incomodan ante la aparición de Andretti.
“Diría que la adición de un equipo 11 es algo sensible en el sentido que el décimo (actual) en la parrilla sea estable a nivel financiero…estaría feliz de incorporar nuevas entidades, pero el pastel debe crecer como resultado de ello, no disminuir”, señaló James Vowles, director de Williams, en sintonía con lo dicho por Lawrence Stroll, dueño de Aston Martin, que usó la frase de “no reparar lo que no está roto”.
El mayor obstáculo que enfrentará Cadillac para completar el aterrizaje será ese, el de los nueve propietarios (Red Bull tiene dos escuadras) que viven una época sólida a nivel económico para la categoría en la que han invertido a lo largo del tiempo y que observan con sospecha la presencia de nuevos interesados justo en este momento de bonanza.
Falta de competencia en F1
En el aspecto deportivo, la llegada de un nuevo equipo también genera dudas respecto a cuándo podría pelear de manera regular por el Top-10 o por los podios, porque implica empezar desde cero y tener que alcanzar a empresas que llevan mucho tiempo en la elaboración de los chasís o los motores y el desarrollo de ambos con un fin específico.
Esto además se da en un contexto en el que Red Bull consiguió el campeonato de constructores de 2023 con seis Grandes Premios por disputar en el calendario y cuando tiene más del doble de puntos respecto a su más cercano perseguidor (657 por los 326 de Mercedes), además la distancia entre el quinto (McLaren) y el sexto (Alpine) es de 129 unidades, mientras que el último en la tabla, AlphaTauri registra apenas cinco tantos.
El mejor espejo para Andretti Autosport podría ser Haas, que en su temporada de debut tuvo 29 puntos para ser octavo de la clasificación, pero que en esta curva de aprendizaje ya fue quinto en 2018 y último en 2021, aunque tras 161 eventos en F1 todavía aguarda por su primer podio y, por ende, por alguna victoria.
Incluso ocurrió que, en 2020 y 2021, compañías ya establecidas como Williams y Haas, respectivamente, no pudieron sumar algún Top-10 en todo el año, lo que representa un aviso para los aspirantes a ingresar al club porque estarían en desventaja en cuanto a conocimiento, experiencia e inversión del resto.
Estos son los aspectos positivos y negativos que podría tener la incorporación de la alianza Andretti-Cadillac a la Fórmula 1, aunque su llegada está inmersa en un mar de sospechas por la reacción en la parrilla y la posibilidad de sumarse hasta 2026, con las nuevas reglas en el serial y un margen más amplio para prepararse de forma intensiva.