Miguel ‘El Alacrán’ Berchelt (38-2-0, 34 KO’s) seguía una estrategia, pero lo “encontraron” y cayó. Nada peculiar en un deporte tan impredecible como el boxeo. Un golpe… y zas, tus prioridades cambian radicalmente.
Lo importante es levantarse y seguir. No renunciar cuando las cosas se ponen feas. Y el mexicano es un ejemplo de resiliencia. Cayó noqueado por Óscar Valdez (30-0-0, 23 KO’s), en su séptima defensa del cinturón de campeón mundial superpluma (130 libras) del Consejo Mundial de Boxeo (CMB), pero se levantó y ahora busca hacer campaña en la división ligera (135 libras).
El Alacrán retorna al ensogado por primera vez desde aquella funesta noche del 20 de febrero de 2021. Su rival será el namibio Jeremia Nakathila (22-2-0, 18 KO’s) en una cartelera programada para el sábado 26 de marzo en el Resort World de Las Vegas.
Contrario a los que pensaban que asumiría un bajo perfil después de su tropiezo, el recio peleador habló alto y claro con el diario mexicano Milenio sobre sus intenciones en una de las categorías más pobladas de talento en el deporte: “Vengo a darle un gran espectáculo a mi gente y a enviarle un mensaje claro a la división de peso ligero. Tienen que contar conmigo”.
Para Berchelt será una nueva división de peso, pero él ya conoce este tipo de situación. En 2014, cuando era uno de los principales prospectos de su país, con 21 victorias y 18 nocauts, perdió por la vía del cloroformo, en el primer asalto, ante el colombiano Luis Eduardo Florez (25-22-0, 21 KO’s).
